viernes, 1 de junio de 2012

Quo vadis Europa


El símbolo de la moneda griega, con el rapto de Europa en el centro puede representar perfectamente la situación que estamos viviendo. El papel de Zeus, obviamente lo representan los mercados financieros.

La economía está basada en estímulos y el sistema monetario del Euro ha creado incentivos positivos y desincentivos…perversos.

Los incentivos estaban claros cuando teníamos “las vacas gordas”, el crédito era barato y fácil. Ahora que estamos con “vacas flacas” toca pagar los créditos y con una austeridad acelerada. Esa es la prueba verdadera del Euro, no cuando se lanzó y todo estaba bien.

En economía, los tiempos de ajuste son determinantes, y para la economía española el reloj está en su contra. Sabemos que los mecanismos de mercado no son rápidos y cuando intervienen las autoridades atomizadas de Europa, menos. La dinámica de desajustes, formada en los últimos meses, a partir de las suspensión de pagos de Grecia han demostrado la grave descoordinación de las autoridades Europeas, sobre todo la de los países hoy cuestionados (España e Italia) que tratan de vestir al emperador con un traje nuevo…que no existe.

La unión monetaria es imperfecta por decir algo. Es entre socios muy distintos y sin una política fiscal común, y no está coordinada. Una hacienda común es necesaria. Un presupuesto comunitario efectivo es necesario, no como el actual que apenas es un 2% del PIB conjunto. Es necesario un plan Europeo de recuperación para salir de esta crisis, la austeridad debe ser para los gastos improductivos y sí, más gastos e inversiones públicas, en las partidas macroeconómicas que generan crecimiento. No tiene sentido que se ceda soberanía monetaria si no es para que el funcionamiento conjunto sea más eficaz.

El proyecto Europeo se ha hecho a empujones de crisis, con los problemas pudriéndose, y con un “traje a medida” para cada país poderoso, como Alemania, Inglaterra o la misma Francia. Eso está lejos de ser eficaz para el conjunto. La Unión Europea como conjunto tiene superávit comercial, y un endeudamiento medio menor que Estados Unidos. Si es así ¿por qué hacer sufrir tanto a la periferia de la zona Euro? Dejándola en la estacada cuando se trata de que como conjunto, los problemas de la Unión Europea sean menores.

Tal vez con un ejemplo de otra unión se vea mejor la situación. Si Grecia fuera California…y el resto de los Estados Unidos le exigieran una austeridad acelerada que eliminara la posibilidad de crecimiento, su economía se deprimiría aun más. Además si se le impusiera unos tipos de interés usureros, y pagar sus deudas en un tiempo fijo determinado. Lo que sobrevendría, es que al no poder asegurar esas exigencias, California –con cualquier partido en el poder- tendría que declararse en quiebra, por las condiciones que se le impone. Encima la solución que propondrían muchos sería salir de la “zona dólar”. ¡Patético! Verdad, bien eso está pasando ahora con Grecia y el diseño del Euro.

El sistema monetario del Euro está viciado de origen. Es un sistema que se armó con la comodidad de una “Europa a la carta” para cada Estado. De tal manera que cada Estado nacional mantiene importantes poderes soberanos, descoordinados, como la capacidad de endeudarse o la del gasto público divergente entre los miembros. Un sistema de pensiones y bienestar peculiar de cada nación. De los seis países que firmaron el Tratado de Roma a los 27 actuales, 17 comparten el Euro. Cuando se decidió que debía haber una divisa única, el Euro, y un único Banco Central, se les “olvidó” a los políticos de turno algunos elementos económicos fundamentales para que el sistema converja y funcione como es debido.

No hay que olvidar que el rescate griego también ha sido el rescate de los bancos alemanes. También han sido los alemanes los principales beneficiados de cómo está montado el sistema de deuda, ya que reciben capitales y se endeudan a tipos de interés reales negativos.

No se puede ir a lo cómodo, sólo desarrollar lo que es “políticamente posible” en cada momento y dejar que las políticas fiscales y de deuda sean divergentes. La realidad económica no olvida, ya ahora está pasando la factura.

El tiempo de los parches ya ha pasado, ó se construye más Europa, que significa un presupuesto Europeo conjunto, una deuda conjunta, y un sistema de bienestar conjunto en concordancia lógica con la Unión Monetaria, ó se debe abandonar el Euro lo más ordenadamente que sea posible, con un coste altísimo para todos.

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