
En la crisis que estamos metidos, con su profundidad y la incertidumbre de su suelo, ser optimista parece insensato. Sin embargo, un empresario debe ser optimista, para llevar a cabo su sueño. Es más, la empresa es una idea que no muere, que sigue teniendo fuerza, y en las crisis más que nunca es la hora de la evolución, es la hora de la empresa. No de cualquier empresa, las empresas que sobreviven a crisis como estas son las fuertes y las que deben innovar. Es más, hay empresas que van bien, pero no parece políticamente correcto hablar de lo que va bien, de lo que está cambiando, de la innovación.
La verdad es que nos guste o no, vivimos en una sociedad en donde existe lo que Schumpeter llamaba la “destrucción creativa”, pero que dicha así, parece un 50% destrucción y otro 50% creación. Además parece un esquema de suma cero. Y la realidad es que la destrucción suele ser menor que la creación. La prueba de que no es una suma cero, la tenemos en una mayor producción de bienes, y por lo tanto, más necesidades cubiertas.
Para abstraernos de la realidad, imaginemos una Web a 100 megas de velocidad real, con imágenes que se puedan desplazar o ampliar. Una televisión bajo demanda (Hulu, Netflix, Itunes, entre otras), una radio bajo demanda (TWiT, Lastfm, entre otras), coches eléctricos (Tesla, por ejemplo), paredes con pantallas táctiles con las que nos podamos comunicar con medio mundo.
Parece ciencia ficción, pero son realidades de hoy -que si, son caras- pero con la crisis, la obsolescencia y la elasticidad cruzada de la demanda, que nos dice que la cantidad de cualquier bien depende de los precios de sus sustitutos y complementarios. Por tanto estamos en una época de revisión de precios… y salarios, en donde la sensibilidad de la cantidad demandada de un bien particular es relevante a los precios de sus sustitutos y complementarios. La innovación terminará, con el tiempo, bajando precios, ya sea por la obsolescencia, las economías de escala, la sensibilidad de la elasticidad de la demanda, la globalización, o por una combinación de todas esas variables.
Cuando pase la actual recesión, alguna de esas tecnologías innovadoras estará entre las ganadoras. En las crisis pasadas han nacido empresas como Microsoft, Kodak o Revlon, que hoy nos parecen “de toda la vida”. La innovación está moviendo el mundo muy rápido, basta con pensar que Google, apenas tiene poco más de diez años.
Hemos tenido crisis económicas de distinta “profundidad” en los años 80-82, la del 92, la tecnológica del 2000, pero esta parece más seria, esperemos que no lleguemos a compararla con la del 29. No se me debe interpretar mal, cuando me refiero al optimismo, no soy ingenuo. El cambio es doloroso. Cuando señalo la bajada de precios, estoy pensando también en salarios y despidos.
La destrucción de lo caro e inútil, es muy complicada, dado que existen muchos intereses cruzados de por medio, y de hecho el cambio, a veces, parece un proceso ciego.
El cambio no es un círculo, en el cual estábamos, y luego regresamos. Al terminar la crisis no terminaremos donde estábamos. El cambio es más una espiral, destructiva que baja ahora. Luego subirá, fabricando nuevos bienes y servicios dirigida por otro “vector director” (si se me permite la analogía con las matemáticas) un vector desconocido ahora.
Existen pocas razones para ser optimista en una crisis, pero el cambio es inexorable. Un ejemplo, el teléfono que ya ha cumplido más de cien años, sigue evolucionando y cayendo en precio al tiempo que aumenta en prestaciones. En el tercer mundo es donde más se notará su impacto. Millones que ahora acceden al móvil en el tercer mundo, no tenían un ordenador, y empiezan a utilizar el móvil con aplicaciones que eran de ordenador, en el pasado reciente. Este es sólo un ejemplo, de una fuerza de cambio muy importante, que nos traerá negocios impensables ahora.
Alex Rovira sintetizaba muy bien la actitud que se debe tener frente a esta crisis, ya que el cambio de mentalidad es lo fundamental, concretamente escribía el 20 del Abril del 2008 en el diario El País “…cada uno de nosotros debe irremediablemente vencerse a sí mismo, superando cualquier tipo de miedo y trascendiendo el egoísmo y el egocentrismo, es decir nuestra ignorancia e inconsciencia”.

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